Decidir formarse como monitor de yoga puede ser una de las mejores opciones laborales por las cuales puede optar una persona.

Esto se debe a que, en la actualidad, el yoga es una disciplina que se encuentra en un excelente estado de forma, debido a la gran cantidad de personas que han decidido practicar esta actividad, la cual llega a convertirse, prácticamente, en un estilo de vida.

¿A qué se dedica un profesor de yoga?

¿A qué se dedica un profesor de yoga?

Como es de suponer, un monitor de yoga se dedica a impartir una clase de este tipo de actividad a un conjunto de alumnos.

Lo habitual es que estos alumnos acudan a un centro o local en el cual se imparten las sesiones de yoga.

Es cierto que el yoga se puede practicar por cuenta propia, especialmente cuando ya se tiene cierta experiencia, pero siempre resulta recomendable acudir regularmente a clases o sesiones y, de esta forma, aprender nuevos conceptos, recibir consejos, intercambiar opiniones…

En este tipo de sesiones, el instructor o monitor juega un papel fundamental transmitiendo su experiencia y conocimientos a los alumnos que desean avanzar en su experiencia dentro del yoga.

Un monitor de yoga se encarga de:

  • Enseñarlos movimientos y posturas (asanas) propias del yoga.
  • Transmitirlos valores que caracterizan a esta disciplina.
  • Guiara los alumnos a lo largo de la clase con su experiencia y conocimientos.
  • Generarun ambiente de tranquilidad y relajación que permita el flujo de sensaciones.

¿Qué se necesita para ser monitor de yoga?

Un monitor de yoga necesitará contar con un título o certificado que acredite que ha conseguido adquirir una serie de competencias, conocimientos y habilidades que le capacitan para impartir una sesión de yoga.

Este título deberá estar avalado, evidentemente, por una entidad reconocida y que cuente con prestigio dentro del ámbito del yoga.

Contar con un título de estas características va a ser lo que diferenciará, en un primer momento, a un profesor de otro a la hora de poder optar a determinados puestos de trabajo.

Ante una persona que desea contratar a un profesional para impartir clases en su negocio, o ante un cliente que desea acudir a una sesión de yoga, el saber que la persona que se va a encargar de esta tarea cuenta con un título reconocido le va a hacer ganar una gran cantidad de puntos frente a otros candidatos.

Lo habitual es que un centro formativo que ofrece un curso de monitor de yoga, con el cual se obtiene un título reconocido, cuente con unas instalaciones y con un profesorado capaces de ofrecer un nivel y calidad de docencia elevados.

Contar con un ambiente agradable, y con las indicaciones dictadas por un profesor o profesora cualificados y con una amplia experiencia en el campo de la enseñanza y de la práctica del yoga, van a ser una de las mejores garantías de que se está escogiendo una formación de calidad.

Optar por una escuela o centro de calidadva a ser el primer paso a seguir para todas aquellas personas que deseen enfocar su carrera laboral hacia el mundo del yoga.

¿Qué cualidades debe tener un monitor de yoga?

Para ser un excelente profesional en cualquier ámbito hace falta reunir una serie de características que conseguirán que la labor ofrecida por esa persona sea digna de reconocimiento.

Ser practicante de yoga

Se trata de una característica obvia, ya que si una persona decide dedicarse profesionalmente a la enseñanza de una disciplina como es el yoga, es porque siente una profunda atracción hacia ella.

Un monitor o monitora de yoga ya lo habrá practicado con anterioridad, y conocerá los aspectos más fundamentales y básicos del mismo.

Una persona que enseña algo que le gusta siempre va a ofrecer un mejor resultado, de cara a un alumno, que otra que deba transmitir algo por lo cual no siente ningún interés.

¿A quién no le gustaría convertir su afición en su profesión y poder vivir de ello?

Saber transmitir lo que significa el yoga

Se puede definir el yoga de muchas maneras, y una de ellas es diciendo que supone una filosofía y una forma de vida en la cual imperan la tranquilidad, el bienestar y el amor.

Un monitor de yoga ha de ser capaz de inculcar, a través de sus enseñanzas, los valores implícitos en el yoga a sus alumnos.

Enseñar no es lo mismo que transmitir, y en un tipo de actividad como es el yoga, con una fuerte componente espiritual y de valor personal, va a ser muy importante aunar estas dos acciones en una sola de cara a la persona que recibe la clase.

El yoga es mucho más que una sucesión de posturas y movimientos, ya que todo ello debe ir acompañado del trabajo mental y espiritual que lo caracteriza.

El saber transmitir lo que implica el yoga es algo que cualquier alumno va a saber apreciar en un monitor, ya que enseñar simplemente las posturas no es lo mismo, evidentemente, que enseñar yoga.

No se debe pensar, tampoco, que el concepto de enseñanza como tal carece de importancia en una clase de yoga, ya que no va a ser así.

Cualquier monitor debe saber, como es lógico, enseñar, y ello implica saber ser autoritario, pero siempre de la manera adecuada; es decir, contar con el respeto y con la admiración del alumno, pero evitando convertirse en alguien que simplemente dice lo que hay que hacer.

Una sesión de yoga debe ser un medio en el cual tanto el profesor como los alumnos crezcan a nivel de conocimientos, y también a nivel espiritual.

Buscar siempre el lado positivo

Cuando se practica yoga se hace por uno o por varios motivos, siendo uno de los principales el alcanzar un estado de tranquilidad mental.

Las personas nos vemos sometidas constantemente, y a lo largo del día, a multitud de situaciones estresantes, problemas, imprevistos, disgustos… y el yoga es la herramienta que permite canalizar todas estas situaciones de la forma adecuada.

A la hora de desarrollar una sesión, el monitor debe saber sacar a relucir la parte más positiva, tanto de sí mismo como de los alumnos a los cuales está instruyendo.

De esta forma se conseguirá alejar todas esas preocupaciones que rondan la cabeza a lo largo de los días, y hacer que el yoga haga el resto del trabajo, no solo durante la sesión, sino también durante las horas y días posteriores a la misma.

Estar abierto al aprendizaje constante

Cuanto más sabe un monitor, más podrá enseñar, lógicamente; y el yoga es una disciplina muy amplia capaz de abarcar a un tipo muy diferente de alumnos.

Una clase de yoga puede estar orientada al tipo de alumno “estándar”, o bien enfocarse hacia alumnos que forman parte de un sector más acotado o concreto, como pueden ser:

Saber tratar, de manera particular, cada uno de estos grupos de población va a ser algo necesario para un instructor de yoga que desee impartir sesiones orientadas hacia ellos.

Cuanta más formación, conocimientos y competencias posea la persona encargada de impartir las sesiones de yoga, mayor será el número de alumnos hacia los cuales se pueda dirigir y, evidentemente, mayores serán sus opciones laborales.

Y no solo a través de la formación es el único medio por el cual un instructor de yoga puede mejorar en su carrera profesional.

Los alumnos, durante el transcurso de las sesiones, también tienen mucho que decir y mucho que transmitir; por ello, un buen instructor de yoga debe estar abierto a aprender de sus propios alumnos, sabiendo escuchar y dándoles voz.

Salidas profesionales de un profesor de yoga

Desde hace ya unos cuantos años, la disciplina del yoga se encuentra totalmente implantada en la sociedad y se ha convertido en una actividad más ofrecida en un gran número de centros deportivos y, fruto de este éxito, también en locales enfocados únicamente al yoga.

Una gran cantidad de negocios que imparten clases de yoga es sinónimo de un elevado número de puestos de trabajo a los cuales poder optar.

Esta elevada cantidad de centros hace que exista una gran competencia entre ellos, por lo que cada vez es más frecuente observar que se imparten diferentes clases de yoga orientadas específicamente a los colectivos que hemos nombrado anteriormente.

Por ello, contar con la formación adecuada para poder impartir este tipo de clases va a suponer un plus para cualquier profesional del yoga.

Además de esta opción, existe también la posibilidad de abrir nuestro propio centro o sala de yoga, algo totalmente posible ya que se trata de un tipo de actividad que no requiere la compra de material sofisticado, maquinaria… como sí que ocurre con otro tipo de actividades.

Como valor añadido, un monitor de yoga podrá impartir clases de forma particularizada a un solo alumno, o a grupos reducidos, bien en domicilios, o en lugares públicos.

Como podemos apreciar, las posibilidades laborales que se abren contando con una titulación reconocida como monitor de yoga son muy elevadas y es que, si existe un momento adecuado para optar por esta salida profesional, es ahora.

El yoga en la actualidad

Pese a que se trata de una disciplina que ha conseguido aumentar de forma notable el número de practicantes, el yoga es en muchas ocasiones malinterpretado.

Algunos piensan que se trata de una religión, otros que es un deporte, unos pocos que consiste simplemente en realizar unas posturas determinadas… cuando en realidad es una disciplina que puede, perfectamente, llegar a ser un estilo de vida.

El trabajo en las sesiones de yoga se enfoca en trabajar todos los aspectos referentes a la persona, tanto en cuerpo como en alma: emociones, sentimientos, músculos, estado mental, respiración… y es que el término yoga significa unión.

Por todo ello, es extremadamente importante que cualquier persona que haya decidido convertirse en maestro o maestra de yoga sea consciente de todo lo que implica difundir la esencia de esta disciplina.

Sin embargo, y gracias a que como hemos comentado, el número de personas que se interesa por el yoga cada vez es mayor, poco a poco se está volviendo a recuperar esa imagen original y pura que lo describe a la perfección.

La persona que practica yoga busca alcanzar su bienestar, tanto exterior como interior, sin importarle el resto de personas, hablando siempre en sentido competitivo; es decir, no busca ser mejor que nadie, ni superar a sus compañeros en cualquier aspecto.

Por lo tanto, una sesión de yoga debe buscar cumplir una serie de objetivosen sus alumnos, como son:

  • Alcanzar el bienestar mental y centrarse en vivir el presente.
  • Alcanzar la consciencia del propio cuerpo a través de la respiración (pranayama).
  • Mejorar el estado de flexibilidad del cuerpo.
  • Mejorar la fuerza y la resistencia muscular.
  • Mejorar el sentido del equilibrio.

Y, para ello, se debe apoyar de sus principios o bases originales: los chakras, el yoga Sutra (los textos fundacionales del yoga), la respiración, la relajación y la meditación.

Ser monitor o instructor de yoga es algo que se encuentra al alcance de cualquier persona que desee convertir su afición en, literalmente, su forma de vida; ya que una formación adecuada será capaz de otorgar todas las capacidades y habilidades necesarias para poder impartir sesiones de yoga de una forma profesional y que, sin duda, será valorada muy positivamente por todos sus futuros alumnos.