El botiquín de la madre naturaleza


La O.M.S, en el Día Mundial de la Salud, publicaba un informe que nos alertaba de la creciente resistencia de las bacterias a los antibióticos, debido al mal uso de estos, utilizándolos, casi para cualquier dolencia, muchas veces sin una sintomatología clara para su prescripción y provocando así un abuso de los mismos.

Es por esto que en esta ocasión, nos referimos a otra alternativa, muy válida y efectiva, para un sinfín de síntomas, nos referimos a los denominados, antibióticos naturales, que son aquellos remedios procedentes en su mayoría del mundo vegetal, que son capaces por si mismos, de inhibir o eliminar completamente, el crecimiento de microorganismos y bacterias perjudiciales para nuestra salud, siendo capaces de evitar o curar muchas enfermedades.

Algunas de las ventajas de estos, frente los antibióticos sintéticos producidos en laboratorios, son las siguientes: son baratos y fáciles de conseguir, en general no presentan efectos secundarios y por esto no producen reacciones alérgicas o sensibilidad en el estómago, respetando los microorganismos beneficiosos para nuestra salud, por ejemplo, aquellos que son necesarios en la flora intestinal.

Seria inmensa la variedad de productos naturales, que por su composición, son efectivos frente a algunas de las enfermedades más comunes, así como la función preventiva frente a ellas.

Por eso, aquí hoy vamos a enumerar algunos de los ejemplos más comunes, y su utilización frente a síntomas o factores preventivos.

Ajo

Podríamos denominarlo como un antibiótico de amplio espectro, pues su composición es beneficiosa para muchas dolencias. Destruye e impide el crecimiento de bacterias y hongos, disminuye los niveles de colesterol y alivia cílicos.

Contiene más de 20 componentes con propiedades antivirales y casi 40 con propiedades antibacterianas (Ojoeno, Ácido cafeíco, ascorbáco, clorogenico, aliicina, quercitina, etc).

Esto resulta ideal para enfermedades como la gripe, resfriados, constipados, sinusitis, infecciones por cándidas y gripes digestivas.

Lo mejor es tomarlo crudo, añadido a ensaladas, sopas y segundos platos, pero si no soportas su fuerte olor, puedes encontrar ajo en tabletas o cápsulas que no huelen.

Limón

Un cítrico con excelentes propiedades y un alto contenido de vitamina C, que junto con otros componentes (ácido cítrico, málico y fornico, potasio, fósforo, magnesio, etc), es capaz de combatir innumerables enfermedades, tiene un alto poder desintoxicante y purificador, nos protege de los efectos de la contaminación ambiental, ataca las infecciones, fortalece el sistema inmunológico, previene varices y hemorroides etc.

Muy bueno también para el resfriado, acortando su duración, resulta ideal para el stress por su efecto sedante, y combate efectivamente la astenia.

Se puede tomar en zumos, aliños e incluso en infusiones.

Jengibre

Esta raíz, además de ser un condimento muy apreciado, ha sido utilizado con fines curativos, desde hace miles de años, sus componentes (zigerana, gingerol, shoagol, aluminio, boro, cobalto, arginina, etc), imposibles de enumerar todos.

Resulta excelente, para el tratamiento de enfermedades del aparato digestivo, como las ulceras, especialmente la de duodeno, la gastritis, diarreas, eliminando microorganismos perjudiciales, destruyendo bacterias y parásitos, y gracias a los gingeroles, favorece la expulsión intestinal, previniendo el estreñimiento.

La mejor manera de de consumirlo, es como condimento, en sopas, purés, leche, legumbres y en dulces. Las galletas de jengibre son deliciosas, y suponen un aporte importante del mismo, con las ventajas que esto supone.

Alóe Vera

El ultimo producto, de el que vamos a hablar hoy como antibiótico natural. Sus propiedades curativas, están sobradamente contrastadas, así como los beneficios que nos aporta.

Gracias a su composición, vitaminas C, E, B1, B2, ácido fólico, calcio, magnesio, germanio, etc, etc.

El mecanismo de acción del Aloe Vera, es consecuencia de la actuación conjunta de sus principios activos, siendo los polisacáridos presentes en el, los responsables de coordinar la acción del resto de componentes.

Por ello el Aloe Vera, posee propiedades emolientes, hidratantes, epitelizantes y antiinflamatorias, siendo muy eficaz para las quemaduras, hemorroides, cuidado del pelo y cuero cabelludo, psoriasis, manchas en la piel, artritis, problemas digestivos y una larga lista de síntomas.

Existen varias formas de usar el Alóe, dependiendo de su finalidad.

El jugo de la pulpa es la forma mas popular de tomarlo, se diluye una cucharada sopera, en medio vaso de agua, acompañándolo con zumo de limón por ejemplo.

Se puede usar fresco, aplicando la hoja hendida sobre quemaduras, heridas en la piel, picaduras, hongos, etc.

En polvo se suele utilizar en cápsulas, para así ingerirlo en altas dosis.

Hoy en día muchas firmas de cosmética, incluyen en sus marcas, líneas de productos diferentes a base de Aloe Vera, geles, tónicos faciales y capilares, cremas antiarrugas y limpiadoras etc.

Precauciones: No ingerir durante el embarazo ya que los glúcidos presentes son fuertemente purgantes. Las hojas en grandes dosis pueden producir vómitos.