Leptina ¿Cuál es su función y por qué es importante?

La leptina es una de las muchas hormonas que actúan en nuestro organismo, y que cumple un papel muy interesante en nuestra relación con la comida.

Las hormonas, como bien sabemos, realizan funciones de muy diversa índole, y es muy conveniente tenerlas en cuenta a la hora de alcanzar ciertos objetivos.

En muchas ocasiones, cuando buscamos llegar a una meta que nos hemos planteado, nos centramos en modificar los alimentos que ingerimos (para lo cual resulta muy útil la nutrición deportiva) y nuestras rutinas de entrenamiento.

Esto, evidentemente, es necesario, pero nos olvidamos de influir, en la medida de lo posible, en las hormonas que genera nuestro organismo.

Esta influencia debe ser realizada de una forma natural, modificando nuestros hábitos de vida, tomando ciertos alimentos, o realizando algunas acciones determinadas, de forma que no suponen ningún riesgo para la salud.

En algunas ocasiones, va a ser posible incluso aportar estas hormonas de forma externa, en casos en los cuales resulte inofensivo respetando las dosis recomendadas.

En este artículo nos vamos a centrar en la hormona leptina, en cuál es su función, y en cómo podemos influir sobre la misma para controlar su concentración en nuestro organismo.

¿Qué es la leptina?

La leptina es una hormona que se encarga de regular nuestra sensación de apetito, siendo la principal función que realiza la de hacer que no tengamos ganas de comer, a la par que aumenta nuestro gasto energético.

Es por ello que la leptina es la que va provocar que no tengamos más ganas de comer, mandando una señal al cerebro inhibiendo así el apetito.

¿Dónde se produce la leptina?

La leptina se sintetiza en el tejido adiposo, y además la cantidad generada en el organismo va a estar ligada de manera directa a la cantidad de grasa.

Esto quiere decir que, a mayor cantidad de grasa en el organismo, mayor cantidad de leptina se va a generar.

Cuando existen problemas a la hora de segregar leptina, no va a existir un control efectivo a la hora de controlar el hambre, por lo que en estos casos va a existir un riesgo de terminar en una situación de sobrepeso o, en el peor de los casos, obesidad.

La leptina, además de en el tejido adiposo, se segrega también en menores cantidades en otras zonas del organismo, como la placenta, los ovarios, los músculos, la médula ósea o el hipotálamo.

¿Cuál es la función de la leptina?

La función principal de la leptina, como hemos visto, es la de regular la sensación de hambre o el apetito, y su acción es la opuesta a la que realiza la grelina, encargada de provocar la sensación de hambre.

Como hemos comentado también, la leptina se genera principalmente en los adipocitos del tejido graso.

Cuando en una persona se alcanza un nivel determinado de grasa, variable en cada individuo y determinado por su genética, se va a enviar el exceso de leptina segregado al hipotálamo donde, junto a la acción de unos receptores específicos de la hormona, va a reducir la sensación de hambre.

Se trata, como vemos, de un mecanismo natural que posee el organismo humano para mantenerse en equilibrio.

Esto es algo que en alguna ocasión podemos haber comprobado tras haber realizado una comida muy abundante (por ejemplo, en una visita a un buffet libre), dónde tras comer todo lo que hemos podido y algo más, a lo largo del día y de la noche no volvemos a tener apetito pese a haber realizado la digestión hace horas.

Otras funciones de la leptina

Otras funciones de la leptina

Además de regular la sensación de hambre, la leptina va a cumplir otras funciones, y son las siguientes:

  • Va a reducir la producción de orexigénicos, unos péptidos cuya función es provocar la sensación de hambre. Los elementos contrarios a estos orexigénicos son los anorexigénicos, los cuales son promovidos por la leptina.
  • Cuando la leptina entra en juego, nuestro metabolismo se acelera aumenta, y ello tiene como consecuencia un aumento del gasto de las calorías.
  • También, cuando la leptina es elevada, nuestra temperatura corporal aumenta, signo de que estamos gastando más energía.
  • La leptina va a aumentar la lipólisis, es decir, el empleo de los ácidos grasos como sustrato energético, queriendo decir esto que estaremos perdiendo grasa.

Algo que debemos conocer también sobre la forma de actuar de la leptina es lo siguiente:

  • Durante la noche segregamos mayor cantidad de leptina que durante el día. La explicación a este hecho es que, de esta forma, nos ayuda a descansar mejor al reducir la sensación de hambre.

Algo muy frecuente que se da en algunas personas es que al despertar no tienen hambre, y ello quiere decir que los niveles de leptina estarán todavía muy elevados.

  • La leptina se genera en el tejido graso. Esta segregación es mayor en la grasa subcutánea que en la grasa visceral.

Una explicación a sobre porqué los hombres suelen tener más apetito que las mujeres, y sobre la que se está investigando, es que las mujeres suelen tener mayor cantidad de grasa subcutánea. Está claro que este no es el único factor, pero puede que contribuya a ello.

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¿Cómo aumentar la cantidad de leptina?

La leptina, como hemos visto, es un elemento que puede ser de gran utilidad a la hora de controlar nuestro peso, y ello incita a buscar formas de aumentar su concentración en el organismo para conseguir este propósito.

De manera general, los niveles de leptina se van a ver modificados por las siguientes prácticas, algunas de las cuales van a reducir su presencia, por lo que en dichos casos se deberán evitar:

  • Restricción calórica elevada: las dietas muy estrictas, que suponen reducir las calorías de manera drástica, van a reducir la cantidad de leptina en el organismo. Es por ello que se debe huir de dietas milagro y similares, y establecer un déficit calórico sostenido y adecuado. Las dietas muy restrictivas son las que mayores probabilidades tienen de terminar generando un efecto rebote.
  • Bajadas rápidas de peso corporal: las pérdidas bruscas de grasa van a tener como consecuencia un descenso brusco en la producción de hormona leptina. Este cambio tan rápido va a suponer un aumento brusco de la sensación de hambre.

Por ello, como en el caso anterior, lo adecuado es establecer un déficit calórico sostenido que nos permita perder grasa a un ritmo aceptable, y que de esta forma el organismo se vaya adaptando de manera progresiva.

  • Ejercicio de manera regular: realizar ejercicio y seguir una alimentación adecuada va a permitir mantener el peso corporal. Sin embargo, aunque esto se asocia a una pérdida de grasa, se ha comprobado como las personas que realizan ejercicio de manera habitual tienen mayor sensibilidad a la leptina.

Esto va a hacer que se pueda controlar mejor la sensación de hambre, aunque la cantidad de leptina generada sea menor.

  • Niveles de estrés elevados: cuando permanecemos en un estado de estrés, tanto físico como mental, nuestro balance hormonal se ve afectado. El nivel de cortisol, va a aumentar en el organismo, mientras que los niveles de leptina van a disminuir.

Leptina y obesidad

Leptina y obesidad

Si hemos llegado hasta aquí, habremos visto que una persona con una cantidad de grasa notable genera mayor cantidad de leptina, lo cual llevaría a controlar mejor el hambre.

Sin embargo, si esto fuese así en el 100% de las ocasiones, no existirían personas con sobrepeso.

¿Qué ocurre entonces en estos casos, en los que una persona obesa parece no responder a la hormona leptina?

El problema en estas personas no es que no generen leptina, o que sus niveles no sean los adecuados. El problema reside en los receptores de la hormona, los cuales han desarrollado resistencia a la misma y, por lo tanto, la leptina no genera el efecto que debería para controlar el hambre.

Es algo similar a lo que ocurre con los diabéticos de tipo II, los cuales generan insulina de manera adecuada, pero los receptores de la misma desarrollan resistencia evitando que cumpla su función.

En estas personas no existen, hasta la fecha, resultados positivos en la suplementación con hormona leptina para lograr mejora su efecto, ya que, como decimos, el problema no está en la producción de leptina, sino en los receptores de la misma.

¿Qué es el set-point de la leptina?

Antes hemos comentado que cuando en una persona se alcanza un nivel de grasa, que va a ser variable en cada uno de nosotros o nosotras, se va a enviar el exceso de leptina segregado al hipotálamo donde los receptores específicos de la hormona van a reducir la sensación de hambre.

Aquí es donde entra en juego el set-point, o punto dónde va a empezar a actuar la leptina, ya que se piensa que vamos a poder alterar en mayor o menor grado el punto que establece la relación entre cantidad de grasa y entrada en acción de la leptina.

Antes de nada, comentar que se trata de una teoría sobre la cual se está investigando, y que hasta el momento no contamos con resultados concluyentes.

Las personas sin gran cantidad de grasa corporal tienen menor cantidad de leptina en su sangre que las personas con sobrepeso u obesas.

Las líneas de investigación apuntan hacia lo siguiente:

Cuando una persona tiene la posibilidad de modificar su porcentaje de grasa corporal de manera relativamente fácil (es activa físicamente y sigue una dieta adecuada); el hecho de mantener un nivel bajo de grasa durante un tiempo prolongado (meses) hará que descienda el punto en el cual se activará la acción de la leptina.

Además, también aumentará el número de receptores de la misma y mejorará su sensibilidad, por lo que, a cantidades menores generadas, mayor será su efecto.

Puesto que este punto de activación, o set-point de la leptina está influido en gran medida por la genética, quedamos a la espera de conocer resultados firmes que nos indiquen en que magnitud podemos influir en este aspecto mediante este tipo de prácticas.

Suplementos de leptina para perder peso

Suplementos de leptina para perder peso

Tras toda esta información sobre la leptina, podremos haber llegado a varias conclusiones, como por ejemplo que en personas obesas los suplementos de leptina exógena no van resultar efectivos, ya que su problema reside en la resistencia de sus receptores a la hormona.

Y ante este hecho podemos pensar: ¿Y qué ocurre con las personas que no han desarrollado esta resistencia? ¿Pueden resultar efectivos los suplementos de leptina para adelgazar?

Ante esta idea, lo que debemos saber es que lo más importante a la hora de obtener una acción efectiva de la leptina, es la sensibilidad de sus receptores a la misma.

Es decir, mayor cantidad de leptina no va a suponer menor cantidad de hambre o de control del apetito, en cualquier persona. Lo importante va a ser la capacidad de los receptores de interpretar y distribuir la señal.

Otro detalle interesante respecto a los suplementos de leptina, es que la mayoría de ellos no están compuestos por esta hormona, sino que se trata de elementos que buscan reducir la inflamación en el organismo, y con ello mejorar la sensibilidad a la hormona.

Existen también elementos, como el mango africano (Irvingia gabonensis), el cual cuenta con estudios [1 2] en los que se han llegado a resultados positivos en la mejora de la sensibilidad a la leptina.

Y para conseguir esta mejora en la sensibilidad lo que hace, precisamente, es disminuir la cantidad de leptina generada.

En cualquier caso, es necesario una mayor cantidad de resultados firmes para afirmar que estos suplementos puedan generar un efecto notable a la hora de mejorar la resistencia a la leptina.

Por otra parte, esto nos sirve para ver que, lo que realmente importa, es la sensibilidad a la hormona, y no su cantidad, por lo que ante suplementos que nos vendan como hormona leptina, sabremos que no van a ser los más adecuados.

Tras toda esta información, podemos concluir que, como en la mayoría de las ocasiones (hablando a nivel general), lo importante a la hora de perder peso va a ser generar un déficit calórico sostenido en el tiempo mediante una dieta adecuada y ejercicio físico, el cual, como hemos visto, mejora la sensibilidad a esta hormona.

Para ayudar a controlar la sensación de hambre podemos emplear diferentes recursos, como puede ser realizar un protocolo de ayuno intermitente, optar por realizar una dieta cetogénica durante un tiempo, aportar fibra a nuestra dieta, o seguir un estilo de vida activo, el cual nos permitirá comer una cantidad aceptable de comida, aun manteniéndonos en déficit calórico, lo cual resulta muy positivo a nivel psicológico.


[1] Esperanza Martínez-Abundis, Miriam Méndez-Del Villar, Karina G Pérez-Rubio, Laura Y Zuñiga, Marisol Cortez-Navarrete, Alejandra Ramírez-Rodriguez, Manuel González-Ortiz. Novel nutraceutic therapies for the treatment of metabolic syndrome. World J Diabetes. 2016.

[2] Stephanie Maxine Ross. African mango (IGOB131): a proprietary seed extract of Irvingia gabonensis is found to be effective in reducing body weight and improving metabolic parameters in overweight humans. Holist Nurs Pract. 2011.